Vamos a hablar claro, sin rodeos y con ese toquecito de mala leche que nos gusta en MierdaVida. Porque hay cosas que no pueden seguir ocultándose bajo la alfombra de lo políticamente correcto. Hablemos del debate más absurdo, pero tristemente vigente: ¿Es mejor ducharse por la mañana o por la noche?
Spoiler: si te duchas solo por la mañana, igual necesitas hablar con alguien.
Dúchate por la noche, por el amor a las sábanas
A ver, criatura del caos, ¿en qué universo tiene sentido meterse en la cama después de haber pasado el día entero sudando, caminando, rozándote con desconocidos en el metro y acumulando todo tipo de porquería ambiental? ¿De verdad crees que tu cama merece ese castigo?
Dormir sin ducharte es como tirarte con ropa al barro y luego sentarte en el sofá blanco de tu madre.
Es terrorismo textil. Estás convirtiendo tus sábanas en un campo de concentración de ácaros, bacterias, grasa corporal y esencia de sobaco vintage. Porque sí, aunque tú no te huelas, el colchón sí. Y las sábanas. Y probablemente tu pareja, si no ha huido ya por la ventana.
La ducha mañanera: placebo para la conciencia
Ahora bien, también están los que se levantan por la mañana y se lanzan a la ducha como si eso limpiara los pecados del día anterior. Como si con un chorrito de agua templada a las 7:00 AM pudieras borrar 16 horas de contacto con la civilización y sus fluidos.
«Yo me ducho por la mañana porque así empiezo el día fresquito.» Claro que sí, campeón. Fresquito, pero con el sudor seco de anoche, los restos del kebab de madrugada y el aliento de dragón sin exorcizar.
Es como echarle colonia al cubo de la basura y pensar que ahora huele a flores.
¿Y si me ducho dos veces? Premio para ti, higienista del año
Ahora bien, si eres de los que se duchan por la noche para no dormir en su propia mugre, y luego por la mañana para activarse, te damos la enhorabuena. No solo eres una persona civilizada, sino que estás en camino de la iluminación. Has entendido que la higiene no es negociable, que tu cama no es un vertedero y que un buen chorro de agua mañanero te puede cambiar la vida más que cualquier podcast de coaching.
Pero si solo puedes elegir una ducha al día —porque te falta tiempo, ganas o agua caliente—, la elección es obvia: la noche, sin discusión. Porque tu cuerpo merece respeto y tu cama más.
Conclusión: elige la noche o asume las consecuencias
Así que ya sabes: si te duchas solo por la mañana, igual necesitas ayuda. O al menos un ambientador industrial para la cama. Porque no estamos en el Paleolítico. Tienes agua corriente. Tienes gel. No seas un jabalí con WiFi.
Y si este artículo te ha dolido, es que igual te ha salpicado la verdad. Corre a la ducha, y mientras te enjabonas, reflexiona. Reflexiona sobre lo que le estás haciendo a tus sábanas. Y a la humanidad.






